LA MÚSICA: UN CAMINO PARA LA INCLUSIÓN SOCIAL

Uno de los grandes retos a los que se enfrentan los padres es la correcta inclusión de sus hijos en la sociedad. El miedo a que sean marginados por el resto de niños a veces bloquea a los padres, quienes en ocasiones desconocen cómo afrontar estas situaciones y, sin quererlo, toman decisiones que pueden afectar a las relaciones del niño.

Los niños, sean cuales sean sus capacidades, necesitan interactuar y relacionarse con otros infantes. Esto resulta mucho más fácil si se hace mediante actividades que fomenten la aceptación de uno mismo y de los que tenemos alrededor. La música, sin duda, es una de esas actividades que invita a la inclusión social, al desarrollo y a la solidaridad.

Existen diversos proyectos en todo el mundo que utilizan la música como herramienta de inclusión social de niños discapacitados o de pequeños que nacen en situaciones de pobreza y que, por esta razón, son rechazados dentro de la sociedad.

Un ejemplo de ello es el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela. Este organismo, fundado por el músico José Antonio Abreu en 1975, tiene como objetivo la organización social y el desarrollo comunitario a través de la música.

En un país donde el 75 % de la población vive en una situación de pobreza, es esencial crear este tipo de proyectos que involucran a la sociedad en actividades culturales e inclusivas. Asimismo, el 75 % de los niños y adolescentes que acuden a esta organización viven por debajo del índice de pobreza y en ciudades alejadas de Caracas, por lo que en estos 31 años de existencia este sistema ha expandido su orquesta por todo el país, alcanzando así a millones de niños y ayudando a que no caigan en situaciones de abandono o de violencia.

Según el propio Abréu, su escuela fue creada para fomentar “la práctica del equipo, la práctica del equipo que se reconoce a sí mismo como interdependiente, donde cada uno es responsable por los demás y los demás responsables por uno”.

Y es que eso es lo que hace la música, unir a personas que quizá no tienen nada en común en otros aspectos pero que, a través de la música, consiguen dejar de lado todas las diferencias e integrarse para crear un ambiente en el que se respira igualdad.

En Jardín de Historias somos conscientes de la situación que vive nuestro país, donde el 22 % de las personas se encuentran por debajo del umbral de pobreza. Por ello, mediante nuestros talleres musicales, nos unimos a los diferentes programas sociales que han conseguido que en los últimos cinco años esta cifra disminuya un 9 %.

Si quieres que tus hijos sean parte de estas actividades que fomentan la inclusión social, escríbenos aquí.